noviembre 19, 2009

Qué bonito es lo bonito

¡Qué bonito es lo bonito!

Eso es lo que todos pensamos cuando el amor toca a nuestra puerta. No es cualquier tipo de amor, es el amor que define a una pareja, no importa si es media naranja o media toronja o medio limón, el tema aqui se define en una palabra: complemento.


Con el amor en nuestro ser todo lo vemos posible, los retos no se ven tan grandes como los veíamos antes, incluso nos llegan a la mente nuevos planes y nuevas metas qué alcanzar.


Me da mucho gusto toparme con el amor, aunque yo no lo viva directamente en forma de una pareja, pues hay muchas formas de amor; el amor a tus padres, el que se le tiene a un hijo (el más puro e incondicional, creo yo), el amor de amistad, y el amor propio. Todos se tocan. Todos intersectan en un punto. Somo seres que podemos recorrer el espectro del amor. El toparte en la vereda de la vida con este sentimiento te invade un toque de esperanza, te dice al oído que en algún momento nos llegará el momento de vivirlo, llegará en el momento en el que nos encontremos listos para valorarlo y para realmente sentirlo correr en nuestras venas y formar parte de cada respiración que llena de este nuevo oxígeno nuestro cuerpo. Sólo hay que dejar esa puerta siempre abierta.


Ahora me pregunto:

Si todas las partículas de nuestro cuerpo alguna vez formaron parte de las estrellas, ¿querrá decir que el amor forma estrellas? El amor es algo de otro mundo.

Por otra parte, no puedo olvidar una definición del amor que, hasta la fecha, me hace reflexionar. El amor es una palabra, nada más. Nosotros decidímos dar un valor a esa palabra, nos damos a la tarea de crear vínculos sobre esa palabra, donde los vínculos son tan fuertes que podríamos dar la vida en base a ese vínculo que nosotros mísmos hemos creado.


Y me sigo preguntando:

¿Hasta dónde nos hemos dado la oportunidad de amar? ¿Hasta dónde nos hemos dado la oportunidad de regodearnos en la escencia misma de nuestra existencia?


Hoy quiero brindar por los que han encontrado el amor. Saluuu! Brindo por las distancias que se acortan, brindo por los sueños que se unen, por lo puentes que se cruzan y sobretodo por nuestra escencia. Ésa escencia que nos hace humanos. Nos hace vivir. Saluuu!


Tambien brindo por los que no han encontrado el amor y la plenitud que de él se emana. El gran maestro ya lo decía: All you need is love, love is all you need.


El ver parejas así te lleva a soñar despierto, a sustituirte, a verte dentro de esa película que estas presenciando. Sólo me queda sonreir y dejar que el amor fluya a mi alrededor. Este tipo de cosas me recuerdan al maestro Sabines, donde con sus poemas nos indicaba el actuar de los amorosos.


Y ahora grito desde lo más alto de mis pulmones: Que el amor fluya, que pase, que me coquetee, que me invada, que me levante del piso, que me haga vibrar, que me haga vivir, que me sienta despierto en un sueño real, esperando y observando con el rabillo del ojo que, cuando el amor me vea, me elija y me brinde ese sabor a vida que sólo él te deja. Así sea.

Así sea.

Nicolai Alexander

noviembre 18, 2009

Hombres Etílicos

Quiero compartir el siguiente texto que no me pertenece, que pertenece a 'Viridiana'. La geisha mezcalera.

Este texto me parece especial, por su lenguaje, por su forma en la que esta escrito. Me pareció divertido y mas que nada muestra la necesidad de todos los seres humanos por un veneno que nos gusta, que nos embriaga; un veneno hecho de ego, pasión, fantasías, y hueva por empezar algo de cero. (otra vez). O al menos así lo entendí yo, jaja

Budd: That woman deserves her revenge and we deserve to die.
Kill Bill Vol.1
Nicolai Alexander

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Ando borracha. Anoche dormí junto con Selby, Alarcón y Borges. En la cama tenía a más de cuatro hombres chingones juntos, libros abiertos e historias no concluidas, igualito que con los ojetes que me cogen y se van. Desperté con una llamada.

Hoy me tomé un vino chingón y por eso ando harto mareada y perturbada, tantos días sin escribir… por mi grado etílico, he agarrado el valor para decirles a todos esos hombres de mi vida, que chinguen a su madre, a mí no.

¿Qué le voy a hacer a este corazón de dueños múltiples, socios de una propiedad privada? ¿de este órgano imaginario y de mi jodido amor?


Cada hombre se ha adueñado de una parte de mí, por usufructo, con alevosía y ventaja, con abuso de autoridad y violación premeditada.


Existe el hombre que no se arriesga a apropiarse de mí, porque teme que le diga que no. Y por eso le diré que NO, pero quiero que aprenda a insistir, a partirse el lomo, hasta que por fin me rinda y yo le diga: si, si, si te quiero, siempre lo has sabido ¿por qué chingá lo dudas?


Existe el hombre que alimenta las fantasías, el inexistente, el que me llenó de prosas bonitas y utopías, a una mente sin muchas esperanzas.


Existe el hombre que todavía me puede pintar con sus pinceles, al que nunca le he regalado un orgasmo, pero se remite en mis fantasías añejas.


Existe el hombre ajeno, al que nunca intentaré sacarlo de su mundo de comodidad, al que recurre a mí por diversión, por pasatiempo, por placebo, aunque sólo me contemple, y se contenga el coraje cuando se entere de otro en mi vida.


Existe el hombre que deseo, por diversión, por pasatiempo, por narcisismo, por jugueteo, por mera necesidad de cogerlo y alimentarme el ego.


Existen muchos hombres, constituidos a base de mis materiales oníricos, a base de saliva y gemidos, a base de fantasías, melancolías, desilusiones e imposibilidades, a base de alcohol, como hoy se me ha dado la gana estar borracha por ellos, saluuu!! Hijos de la chingada, salú porque los amo y los detesto, porque los odio y los tolero. Saluu!

Viridiana

noviembre 17, 2009

Maldito tiempo

Hoy existe una división entre mi razón y mi corazón, mi corazón se aferra al pasado... Me trae miedos presentes. ¿Qué puedo hacer ahora?

Sólo esperar con calma, que el tiempo cure las heridas y poco a poco volveré a encontrarme.

Y, así es, (la esperanza muere al último), sigo con la esperanza del amor eterno, del amor intenso, del amor incondicional.

Ahora debo quitar las etiquetas a las mujeres a las que se las puse y no tirarlas (aún), ya que algún día las volveré a usar... algún día...

El día que mi loco corazón loco se vuelva a enamorar.

Bill: Pai Mei taught you the five-point palm exploding-heart technique?
The Bride: Of course he did.
Bill: Why didn't you tell me?

The Bride: I don't know... because I'm a bad person.

Bill: No. You're not a bad person. You're a terrific person. You're my favorite person, but every once in a while, you can be a real cunt.
Kill Bill Vol.2
Nicolai Alexander
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Ácidas lágrimas sobre piedra inmune.
Infame reclamo consciente
vertido en una vereda desbaratada.

Múltiples fuerzas, figuras duales

vencida regresión a una voluntad detenida
voluntad adyacente, yuxtapuesta,
colindante.



Ocaso clausurado a días de agonía,

Su luz perenne dilucída mi frontera

donde mi hostigado anhelo sus espectros encuentra.



El amanecer aparece a contratiempo
mostrando nuevos recorridos
desconocidos y etéreos

Pero al fin, despreciados.


Decidida frustración me violenta
.
Sólo quiero amar,

¿Cuánto más tiempo?

Nicolai A.

noviembre 09, 2009

El Olor del Polvo

Hola a todos!!!

Ahora soñé despierto más tiempo que el de costumbre. La siguiente narrativa o cuento o como califique (jaja) es solamente una reflexión para encontrar la paz interior y en algun momento la plenitud.

Sin más por el momento, me despido.

"Rufus, he's the man" - Reverend Harmony. Kill Bill Vol.2
Nicolai Alexander
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- I -
- Carlos, ya es hora de levantarse.

Me dice mi hermana desde la puerta de mi cuarto, y al voltear me doy cuenta de su cara de desaprobación ya que seguramente no era ni la primera ni la segunda vez que intentaba despertarme, siempre he tenido el sueño pesado y siempre me había sentido orgulloso que podía pasarme por la ventana la peregrinación completa al Santo Niño de Atocha con tambora y todo y yo cuál roca inmóvil, el problema ahora es que por razones que conozco pero que no quiero aceptar, en estos momentos es mi deseo no abrir los ojos. Es un mundo confuso el de afuera. Si estuviera mi padre con vida le diría que realmente lo intenté, le diría que su hijo al que tanto esfuerzo le dedicó no se dedicó a tirar su vida por el caño sin antes haber peleado como los hombres. Ahora no tengo ganas de nada.

Al ver mi gesto modorro, mi hermana se aleja de la puerta y mientras baja las escaleras se despide de mí y me desea un buen día. Con mi mente en blanco y con la mirada clavada en la nada inmensa que describe el techo de mi recámara escucho los últimos escalones y el cerrar de la puerta.

Antes me preocupaba por mi hermana, y por lo que hubiera pensado de mí en estos momentos, ya que yo, siendo el mayor de los dos, sentía una cierta responsabilidad sobre ella. Hace poco descubrí que esa tarea me la inculcó mi padre cuando, siendo un puberto de 13 años, me dijo con tono solemne: “Mira hijo, cuando yo no esté serás el hombre de la casa, que no le falte nada a tu madre y cuida a tu hermana de los hijos de la chingada”. Me enojé con mi padre al recordarlo. ¿Qué putas puede hacer un escuincle de 13 años para sostener una familia? Un padre cuando tiene un hijo debería decirle algo diferente, algo que realmente no lo llene de miedos por no ser lo suficientemente apto para los retos que le imponga su propia familia. Me impresiona la forma de cómo han cambiado las cosas, mi madre se volvió a casar y de pareja se escogió a un contratista que se la lleva de gira a cada rato por toda la república y mi hermana ahora es una exitosa directora editorial de una revista de chismes. Mi padre estaría feliz, no le falta nada a mi madre y cuando me enteré de que un vivales quedó con fracturas múltiples por haber volado 2 pisos por haberle agarrado una nalga a mi hermana sin su consentimiento me quedé tranquilo de que mis servicios no serían requeridos.

Mi hermana me quiere aunque sea un huevón –como me diría mi padre-, y es porque ella es de esas que ya no hacen ahora, de esas que ya no hay, que son tiernas cuando se necesita un abrazo pero que también te dicen las cosas de frente cuando te equivocas. Sabe que daría la vida por ella sin pensarlo, y en estos momentos es para mí como la cobija con la que amaneces cuando te quedas dormido en un sillón, no sabes quién la puso ni sabes a qué hora, pero no te enfriaste al menos.

Me sabe deprimido.

Mientras bostezo me siento sobre la cama y observo mis manos. Están vacías. No hace mucho estaban acariciando el cabello de mi hijo mientras lo felicitaba por haber metido su primer gol. Cierro los ojos y me llena de rabia el saber que no estará nunca más aquí. Ahora lo veo. Lo veo claro, como si hubiera sido ayer, recuerdo muy bien el sol en su cabello y su sonrisa chimuela, lo veo corriendo hacia mis brazos abiertos mientras yo lo esperaba en cuclillas. Yo era su entrenador y más grande admirador. Había sacado mis ojos y el carácter de su madre: necio hasta la pared de enfrente. Todo cambió muy pronto. Si no hubiera sido por el ebrio malnacido que lo arroyó con su Mercedes saliendo del partido…

Me regresa a la realidad la humedad de las manos en mi rostro y la fuerte tensión en mi mandíbula. Me levanto para dirigirme hacia la planta baja a buscar algo en la cocina. Mi hermana vive en una calle cerca del parque México en la colonia condesa, y aunque generalmente el folklore local conformado por el señor de los tamales, organilleros, camiones de la basura, perros y uno que otro hippie con su guitarra con regularidad rondaban la casa, esa mañana era particularmente tranquila. El refrigerador no me brindó muchas esperanzas pues era el espejo de mi estado de ánimo, o incluso peor, era el refri más triste que hubiera visto, era una lástima tener tanto espacio para solo encontrar un bote de jugo de naranja. (Al fin que de todos modos ni iba a comer). Me serví un vaso con jugo. La televisión de mi cuarto ya me tenía harto y opté por irme a sentar a la sala para continuar con mi grinch-mode como si el sólo hecho de estar ahí me auto-vendiera la mentira de una actividad. Si mi hermana me llamara y me preguntara: “¿todavía estas acostado?” yo podría contestarle sin ningún remordimiento: “No, ya estoy en la sala”. Me acomodé en el sillón y lentamente me abandoné a la comodidad y seguridad de la ausencia mental.

- II -
- Carlos, ya es hora de levantarse. Estas listo para tu cita de las 2 de la tarde?

Me preguntaba mi hermana desde la puerta en alguno de sus intentos por levantarme, solo que en esta ocasión se le veía cierta impaciencia debido a que esperaba una respuesta de mi parte y se le hacía tarde para ir a trabajar.
- No hay problema, hermanita. Llegaré sin falta. ¿Te lo prometí, no? ¿Cuándo te he quedado mal?- hice una mueca mientras terminaba la última pregunta. Ella ignoró eso último y agregó
- Es una terapia muy cara, y si no vas a ir por favor dime, ya que el dinero no retoña- gruñó mi hermana. –Lo hago porque te quiero y quiero que estés bien- añadió al final y mientras bajaba las escaleras seguía escuchando como me delegaba instrucciones para cómo llegar, cómo vestirme y que por favor le avisara cuando estuviera ahí, mientras que yo al mismo tiempo la imitaba con muecas y gestos mudos desde el cuarto. “¡Y ya no me hagas burla!” se escuchó cuando cerró fuertemente la puerta.

Acepté la ayuda de mi hermana porque me hizo prometérselo el día que me sacó de los separos para llevarme a su casa después de haber hecho, literalmente, que el director general de la empresa para la que yo trabajaba se tragara sus propias palabras. No recuerdo muy bien la secuencia de los hechos de cómo fue que la blackberry llegó a dar a su boca pero los detalles están en la declaración. Cuando estábamos en el ministerio público el tipo todo amoratado no quería ni verme y tampoco podía hablar muy bien pues tenía la boca hinchada y todavía el diente en su mano. Mi hermana contrató a un abogado que era amigo de una actriz famosa que había acordado en sacarme si mi hermana le dedicaba 3 portadas de la revista en el año.

En fin, debí tomar en cuenta las señales cuando se me presentaron. Debí darme cuenta que algo estaba mal en mí cuando sin más me quedé detenido dentro de mi auto a las 8 de la mañana, a medio periférico, cubriendo dos carriles, con el auto apagado y sin ganas de moverme. La rechifla fue colosal, no bueno, monumental. Jamás había escuchado que me gritaran tantos nombres, algunos muy creativos, de hecho. Me quedé pasmado, totalmente ausente, dejando que el cigarro se fuera consumiendo entre mis dedos que salían por la ventana. Fidel, uno de los que vendía gorditas de nata, se me acercó y me felicitó por cualquiera que fuera la causa de mi protesta, me dijo: “Yo lo apoyo patrón, si quiere yo detengo el otro carril también hasta que cumplan nuestras demandas”. A huevo. La solidaridad del mexicano por las causas perdidas es inigualable.

El objetivo de este día era claro, solo tenía que bañarme y caminar unas cuantas cuadras hasta el consultorio del Dr. Stiglitz, que resulta ser el último grito de la moda para componer a los locos disfuncionales como yo desde que inventaron el playstation3. El Dr. Stiglitz era un tipo en sus altos cincuentas-bajos sesentas, rubio, alto, algo flaco y con un aliento de la chingada, me aceptó aún cuando tenía que ir a dar una conferencia a Berlín debido a que voy de parte de mi hermana.

Bzzzzzz. –Si, diga?

- Vengo con el Dr. Stiglitz, tengo cita- le dije al aparato en la puerta del edificio.

Me abren la puerta, subo unas escaleras de caracol y sigo mi camino por un pasillo angosto y decorado en un estilo muy clásico, pudo haber sido sin problema una galería de arte por la cantidad de cuadros que había ahí. Había un sillón que bien pudo haber sido de Maximiliano justo a un lado del escritorio donde se encontraba la recepcionista al final del pasillo.

- Pase, por favor. El Doctor ya lo espera.

El doctor, que vestía una bata blanca, estaba de pie con las manos en su espalda viendo hacia la calle. Al sentir mi presencia voltea hacia mí y sonriendo me invita a sentarme.

- Tome asiento, Carlos. ¿Me permite llamarle Carlos, verdad? Su hermana me ha contado su caso y creo que tengo el remedio justo para usted.

El Doctor prosiguió. –Su caso requiere de atención especial e inmediata. Y está usted de suerte, mi querido amigo- (¡ya hasta su amigo era!)- porque formará parte de la historia y ayudará a que mucha gente como usted regrese a su vida normal de forma más rápida. Gracias a Dios nos encontramos en México ya que en Alemania este tipo de prácticas pueden malinterpretarse…… de esta forma…….. cualquiera…

Me perdieron. Yo estaba ya observando la sonrisa del Doctor con un poco de maldad, incluso con gozo sobre algún pinche experimento tipo naranja mecánica o algo peor que realizaría sobre mi. Seguro el güey es joto y me quiere chingar. Pensé mil cosas. A partir de ese momento comencé a examinar las posibles salidas y objetos con los que podía atizarle duro en la cabeza a mi querido Dr. Frankestein y huir lo más pronto posible.

No fue mucho tiempo en el que el Doctor continuaba hablando sin cesar y sin que yo le hiciera caso, cuando súbitamente se detuvo, volteó hacia la puerta y realizó una señal con el chasquido de sus dedos y sentí como fui levantado de mi asiento por dos hombres, camilleros supongo, con muy mal genio ya que no pude ni defenderme. ¿A dónde demonios me llevan? ¡Ora! ¡Al menos invítame un cafecito! Ya valió madre…

- III -
Por un momento pensé que me había muerto. Sentí miedo cuando me encontré dentro de un mar blanquecino, mis ojos no podían identificar dónde me encontraba. Lo único que veía era un universo blanco. Un blanco puro. No era una habitación, ni se podía distinguir ningún tipo de material. De hecho, al tratar de encontrar mi cuerpo no lo logré, no sentía nada, no podía moverme o distinguir si me estaba moviendo. Me encontraba fuera de tiempo y espacio. Blanco, solo eso. Blanco. Agitaba los brazos y piernas tratando de encontrar algún tipo de resistencia, pero no lo logré, mi mente me decía que me movía, sin embargo tenía el sentimiento de encontrarme suspendido de alguna forma.

Me encuentro cegado por un tipo raro de luminosidad. Es extraño, ya que había escuchado que las personas que contaban con visión y en algún momento la pierden, no experimentan luminosidad, sino al contrario, experimentan oscuridad, solo tinieblas. Estoy ciego. Blancamente ciego. Aunque para el momento en el que me encuentro me es totalmente indiferente si me sumerjo en el mar blanco o en las tinieblas eternas, me siento totalmente ajeno a mi cuerpo, como si no existiera.

Posteriormente siento una tristeza que me invade en este lugar nuevo y extraño en el que me encuentro, es un lamento constante el que resuena en mi corazón, algo que nunca antes había escuchado. Yo siempre fui de los que buscaba los sollozos ajenos para comérmelos, era una persona que le gustaba rescatar a los demás de la infame turbulencia que provocan las caídas y fracasos en la vida. ¿Será que nunca puse atención a mi llanto interior? ¿O será acaso, que cuento con una indigestión de lamentos ajenos? Si pudiera ver mi rostro observaría lágrimas sobre mis mejillas, pero no puedo sentirlas. Me gustaría saber al menos que están ahí.

Mientras ese sentimiento sigue, comienzo a desesperarme y grito. Grito fuerte. Grito con todas mis fuerzas fingiendo que los ecos que escucharía pertenecerían a alguien, alguien que conocía o que solía conocer. No me conozco. Quiero gritar al mundo lo que siento, quiero gritar que no siento nada, que aunque no me encuentro en agonía no me encuentro en plenitud, que aunque no me siento en riesgo me es indistinto si vivo algún tipo de peligro. Todos nos volveremos siluetas el día que nuestros cuerpos finalmente no existan. Tampoco puedo escuchar nada.

Este mar de luz no hace más que hacerme voltear al interior ya que una explicación proveniente del exterior se me ha negado, al menos, por el momento. Debo superar el plano físico. ¿Por qué llegué aquí si lo tenía todo? Tenía una esposa cariñosa, un hijo hermoso, una carrera exitosa y unos padres que siempre me apoyaron… en fin. Solo quedan los restos de mi vida, me la comí muy rápido o se me cayó o me la robaron y ahora de las sobras tengo que construir algo nuevo.

Una palabra asalta mis pensamientos: amor. Recuerdo el amor de mis padres, a mi hermana, el amor que le tengo a mis amigos, a la que fue mi esposa y a mi hijo que me espera en cuanto salga mi número para irme de este mundo. El amor mueve al mundo, a las personas, a los que esperan y a los desesperados, a los que lloran, a los que sonríen, a los que odian. El amor propio te hace superarte y dar lo máximo de ti, te hace profesional, experto, invencible. Todas las acciones o decisiones que son tomadas por el ser humano solo pueden tomarse por la base del amor o por su ausencia.

El amor es el secreto de la vida, te hace vivir. Ahora pienso que el secreto de la vida es el mismo que el secreto del amor ya que sin el amor habitando la vida simplemente pierde el sabor, se vuelve insípida, todo huele a nada: a polvo. Tendré que buscar nuevamente el amor para sentirme vivo. Quiero volver a sentir el sol en mi rostro y sonreír al futuro que nos reta incierto. Ahora abro mi alma a una nueva forma de crecer, de evolucionar, de actuar, de sentir, de pensar. Amar.

Mi espíritu fluye. Mi mente se abre. Mi cuerpo vibra…

- Carlos, es hora de levantarse, ¡Despierta!
- FIN-
Nicolai Alexander

noviembre 04, 2009

Perro Amor Explota

Sip, así como la canción de Bersuit.
A veces el soñar despierto te regresa a epocas de tu vida donde lo único que veías eran sombras y desolación. Uno nunca sabe lo que nos disparará el sueño, puede ser mientras caminamos por un parque, mientras vemos un anuncio o escuchamos a alguien reir o llorar de una forma que abre un portal en el tiempo y sin cerrar los ojos emprendemos el viaje.

Que tengas una larga vida llena de bendiciones, de amor, de logros y que de todos tus fracasos te levantes con una mirada en el futuro y la frente en alto.

Nicolai Alexander
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Me duele sentir lo que siento
mi corazón estalla en lamentos
porque se ha perdido de lo único
que lo ha hecho sentir completo en su existencia.

¿Cómo llegamos a tanto dolor?
¿Fue acaso mi egoismo
el que quiso alejarte,
tal vez,
para siempre?

Me duele tu dolor,
porque todavía somos un mismo corazón
¿Cómo puede un cuerpo llenarse de vida
sin un corazón ardiente?

Mereces ser feliz, te lo mereces,
porque eres la flor que supera la adversidad.

Te extrañaré siempre.
Y siempre,
siempre,
estarás en mi corazón.
Nuestras almas toman caminos distintos,
pero aún así estaré yo en ti y tú en mi,
porque eso ya no tiene remedio,
Así es.
Porque lo que vivimos
estará clavado, cual estaca en nuestro corazón
hasta el fin de los tiempos.

Gracias por tu amor,
por tu entrega.
Ahora eres libre,
no tienes que esperar a nada ni a nadie para ser feliz.

Yo sé que llegarás a tus metas,
alcanzarás tus objetivos
ya que tiendes a la vida y a la lucha.
Siempre lo has hecho
y esta vez no será la excepción.

Mereces algo mejor que yo,
alguien mejor que a mi,
que no soy más que un frustrado perdedor
que no supo valorar lo que tenía enfrente
y por su lucha por plenitud
quedó ciego a nivel de cortarse,
extiparse,
algo que siempre fue tuyo: mi corazón.

Nos he cortado con el mismo cuchillo,
nos he desangrado cual ganado.
Este amor ha perdido mucha sangre
y ahora se encuentra herido de muerte.

La muerte toca a mi puerta,
siento un escalofrío que recorre mi cuerpo y mi alma.
Pero ya nada se puede hacer,
te he lastimado tanto que me aborresco por hacerte sufrir.
Nunca esperé
o quise
o tenía en mente
herirte de esta forma.

Extraño tu sonrisa,
tu alegría
y sobretodo
tu calor.
El calor de tu abrazo y beso sincero.

Te extraño, te extraño feliz,
siendo parte de mi felicidad,
siendo parte de mi mismo.

Te añoro en mi cama,
en mis brazos,
en mis pensamientos.
No sé cuánto tiempo vivas en mi.
No quiero perderte.

Te hago libre,
que seas feliz,
feliz,
feliz...
Que nunca te acuerdes de lo que vivimos
y hagas una historia nueva,
renovada
y sin mi.

Tanto te quiero que te dejo libre,
esperando que
algún día,
si Dios así lo planea
volvamos a coincidir.

Una bella oportunidad

A todos los que sueñan despiertos, les comparto este extracto de vida, donde encuentras personas que prometen ser una bella oportunidad. Pero como su nombre lo indica la oportunidad implica éxito o fracaso, pero en ese momento no ves el final, disfrutas el momento. El momento del enamoramiento.


Deseo que todos sigan soñando despiertos, que tomen la decisión de enamorarse y sentir el aire bajo sus pies ya que llegará el momento que encuentren a una persona con alas tambien que les permita nunca volver a bajar.


El amor es una decisión. Decidan amar.

(En cuanto al texto, no me parece bien logrado, pero disculparán... no todo es perfecto siempre. Tampoco logró el resultado que esperaba cuando lo entregué. -Así es el amor-)


"All you need is love." John Lennon
Nicolai Alexander
P.D. Gracias al Maestro Joan Manuel Serrat por hacer vibrar a los que soñamos despiertos.

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Como una mariposa
te encontré en el camino
Y descubrí un ser libre
de cualquier destino


En el árbol de la vida
me encontraba
viendo solo las raíces
la tristeza me cegaba de los frutos que arriba estaban




Tu belleza me cautivó
y quise acercarme
para observar mejor las historias
que de tus alas quise robarme


Me di cuenta
que venías y volvías,
que me contabas tu historia


Y cual niño al escuchar un cuento
me embelezaba tu mágica memoria

Entré en un universo desconocido para mi
donde los colores brillaban de distinto color
los aromas y sabores existían de forma distinta.


Te besé por decisión
y encontré dentro de la pasión
un milagro del cual no existe descripción


Decidí jugar las cartas que me daba el momento
donde el mañana era solo un adverbio de tiempo,
decidi hablarte de nuestro futuro,
mientras yo juraba en silencios, lo juro.

Tuve entre mis manos el universo
y, por un momento,
hicimos del pasado un verso
Perdido dentro de un poema




Solo deseo que la mariposa
me venga a visitar
de vez en vez
para que me cuente sus cuentos
y mi ternura pueda decirle
que es libre de volar a cualquier tiempo
y a cualquier destino que ella elija.


Quiero tu felicidad
porque te la mereces,
mereces todas las cosas buenas de la vida
Solo espero,
Estar cerca del árbol,
donde alguna vez
me encontraste, mariposa
y para mi volviste la vida más hermosa.

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