mayo 31, 2010

El Gran Espectáculo

Antes que acabe el mes de Mayo... publico esto como homenaje.

A mi madre,
A la madre de mi hijo,
A todas la mamás...

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- Vas, te toca. Sin miedo.

Ya está todo listo, me encuentro justo atrás del escenario y siento que las piernas me tiemblan. Aunque me estuve preparando desde hace tiempo para esto me siento con ansiedad y me sudan las manos pero aún así doy unos pasos adelante para llevar acabo mi objetivo.

Mientras me adentro en lo desconocido, puedo sentir lo nuevo que es para mi percibir la mirada de tantas espectadoras e inmediatamente me refugio en mis zapatos y miro como me llevan al centro de la explanada de madera.

No estoy solo en mi acto, cuento con mis compañeros que están unidos conmigo bajo el mismo sentimiento. Nos volteamos a ver, cómplices de lo que está por venir y esperando dar un Gran Espectáculo.

Levanto la vista y encuentro la mirada que me está esperando, que de alguna forma me hace sentir en confianza, como en casa. Por un momento siento que solo está ella y su mirada, y si me concentro otro poco más podría desaparecer todas esas decenas de ojos y verla sólo a ella. Instintivamente la saludo con una sonrisa de oreja a oreja, como si nunca nos hubiéramos visto, como si fuera la única vez que nos vemos. Quiero que me vea.

De repente salgo de mi trance, me doy cuenta que mi cara esta pintada con grasa negra para zapatos, llevo una camisa blanca con rayas rojas, pantalón negro, zapatos negros, un bastón y un bombín. ¡Estoy en un Festival del 10 de Mayo! Estoy por bailarle a mi mamá. Recuerdo cuando Felipe le preguntó a la Miss Tere en el salón por qué lo íbamos a hacer.

– Por que le vas a decir a tu mami que la quieres mucho mucho mucho, nos contestó.

Yo no pienso igual que la Miss Tere, yo creo que estoy aquí paradito porque la quiero con todo mi corazón; porque es la más bonita del mundo; porque me hace mi lechita en las noches y por que me cura cuando me raspo una rodilla o estoy enfermito, pero lo más importante es porque ella es la mejor mamá del mundo, y me toco a mí.

Comienza la música y entiendo que debo comenzar con mi trabajo.

“Si sospechas que traigo aquí
Será todo para ti.
Dulce no es, fruta no es,
Nieve tampoco es…”

Mis brazos se mueven al ritmo de la música, al igual que mis pies. Le echo muchas ganas y espero que todos lo estén haciendo también pero seguramente alguien ya se equivocó porque escucho muchas risas conforme vamos bailando. ¿Se habrá caído Felipe? Nunca fue bueno para bailar. Estoy concentrado en lo que me dijo mi Miss y hago cada paso como me lo enseñó.

Cuando acabo de bailar escucho como nos aplauden, ¿De verdad lo hicimos tan bien? Pero me siento contento y no me tardo mucho en gritarte

- ¿Me viste mamá? ¿Me viste?

Te sigo saludando sonriente y con mucha fuerza mientras Miss Tere me toma de la mano para salir del escenario.


De este recuerdo, llevo siempre la mirada de mi madre. La guardo en mi corazón como el tesoro más valioso ya que me llena de cariño y seguridad, me hace sentir como una cobija tibia en un tiempo de frío, me da fuerza para seguir adelante. Ahora que soy un hombre, o intento serlo. Solo tengo palabras de gratitud para mi madre, que me seguirá viendo como su niño al que alguna vez vio como un negrito bailarín, con bastón y con bombín.

Te amo madre. Felicidades.

Nicolai A.

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