A mi mamá,
A mi Tía Carmen,
A la Sra. Ofe,
Por ese amor maternal tan grande que nos inundan el corazón; que nos acurruca llenos de paz, tesón y cariño: hacia la vida.
------------------------------------------------------------------------------------
Estoy ante ti con una gran tarea,
como cuando era niño y te regalaba dibujos o figurillas de tierra
como cuando era adolescente y conversábamos la noche entera.
Estoy ante ti con una gran tarea,
llena de gozo esta mi alma, que nerviosa se expresa,
vengo a cumplir esta misión de singular belleza.
¿Qué puedo decirte mamá, que dos mil años no hayan dicho?
¿Qué versos, o prosas, o textos, podrían decirse sin capricho?
Sólo vengo a dar testimonio del amor que te tengo
y a decirle al mundo lo agradecido que hoy me siento.
¡Que en esta sala resuene una verdad absoluta!
Que hoy os digo: ¡El origen del amor sigue siendo interrogante oculta!
¿De dónde vino el amor? ¿Cómo llegó a nuestra esencia?
Es sin duda regalo divino, Dios nos creó con este propósito escondido,
más no vino de besos o caricias pasionales, no provino de deseos carnales,
viene más bien del cuidado embebido a un niño desprotegido.
¿De dónde vino el amor? ¿Cómo llegó a nuestra conciencia?
Cuando nacemos todos, o al menos, cuando yo nací
mi primera acción fue llorar, y lágrimas dí,
mas desde el vientre materno ya sentía tu calor
y después aprendí que eso era llamado amor.
Ahora comprendo el por qué de tan fuerte unión
Pues, en algún momento, fuimos un solo corazón.
Los humanos aprendemos por imitación:
repetimos y repetimos hasta dominar la razón.
Y así como ayer copiaba tus sonidos al hablar
hoy puedo decirte que por ti aprendí amar.
Tu amor me hace hombre, un hombre completo,
pues el amor enriquece, nos mejora, nos lleva al progreso.
El amor nos da un propósito en la vida,
nos lleva a crecer el espíritu con paz y armonía.
Tu amor siempre me ha instruido
aún en las ofensas o faltas que he cometido.
Enseñanza muy valiosa es perdonar,
pues también perdonar significa amar.
Gracias Mamá por tus oraciones, por tu fe en mí,
por impulsarme a levantarme cuando caí.
Tu suave caricia me consuela cuando lejos estoy,
tu oración me protege cuando solo por el camino voy.
Gracias Mamá, por tu infinita paciencia,
por tu dulce ternura,
por tu alegría sabía, noble y pura.
Hoy doy testimonio para que todos me escuchen
y que conmigo se sumen y, además, lo divulguen:
Te amo, mamá.
¡Te amo, mamá!
Te amo… mamá.
Tu hijo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario!!
La libertad está en la expresión de la palabra. Al menos deja tu nombre y determina el color de tu libertad... Nicolai A.